Fuente:http://www.diezminutos.orange.es/carticulos/194549.html

La escritora acaba de publicar su nueva novela, “Rastros de
Sándalo”, en la que habla del mestizaje y la adopción en primera persona, ya que
ella ha adoptado a Komal, una niña india de seis años.


Siempre ha sido una mujer inquieta y trabajadora. A su trabajo en el
Ayuntamiento de Barcelona, se le añade el de presentar el programa “Continuará”
de TVE-Catalunya, la inauguración de un restaurante de comida india y, ahora, la
reciente publicación de “Rastros de sándalo” (Planeta/ Columna), una novela que
ha tardado cuatro años en finalizar y que ha escrito a cuatro manos con Anna
Soler-Pont. Pero lo que le quita el sueño a Asha es un proyecto de otro tipo: su
transformación en madre con la adopción de Komal, una niña india de seis años a
la que puede abrazar desde el domingo 27 de mayo. Además, para la escritora de
origen indio esta adopción le recuerda a sí misma, porque ella fue adoptada a
los siete años por una pareja catalana. “Tener a Komal representa retomar la
oportunidad que yo misma tuve”, dice.

-El libro lleva una pequeña crítica a la adopción, ¿verdad?

-Una crítica a los padres que adoptan pensando que sus hijos tienen
que ser perfectos. Los niños no son perfectos. Tú adoptas, pero también el niño
te adopta a ti; es mutuo. Espero que, gracias al libro, la gente entienda las
sensaciones que pueden tener unos niños que luchan por sobrevivir.

-Tú siempre has estado muy involucrada en causas
solidarias.
-La vida es un regalo y creo que hay que devolver lo que
te dan. He recibido mucho de gente que me ha dedicado tiempo y cariño y si puedo
ayudar, lo hago. Creo que vale la pena dar tu tiempo. Supongo que esta actitud
viene dada por la vida que he tenido.

-Por una infancia
dura…
-Sí. De pequeña, toqué fondo. Y el hacerlo, te da más fuerza
para luchar y superar las cosas. He tenido una segunda oportunidad. No puedes
simplemente dejarte llevar. Debes ser tú quien domina tu vida y quien la lleva
por el camino que quiere.

-¿Cuál es tu mayor
ilusión?
-Ser madre. Las pasadas navidades escribí la carta a los
Reyes magos con ese deseo y se ha cumplido con Komal.

-¡Felicidades! Vaya cambio...
-Lo sé... Es un reto. De todas
formas, no soy novata; en verano acogí a una niña saharaui. Fue como una prueba.

-¿Siempre habías tenido en mente la idea de
adoptar?
-Sí. Hace años me dieron la oportunidad de tener una vida
digna y ahora lo hago yo con otra persona. Estoy pasando el turno a otra niña.
Cuando estuve en la India hace tres años, mi hermana biológica me pidió que
adoptara a mi sobrina, pero en ese momento no me sentía preparada. Me pilló por
sorpresa. Sin embargo, no dejé de pensar en ello.

-¿Qué ha
cambiado en tu vida para tomar esa decisión?
-Simplemente, que ahora
me veo con capacidad. Tengo pareja, pero esto lo hago sola; yo he hecho los
trámites y yo adopto. Me hace mucha ilusión.

-¿Y cómo es tu
hija?
-Komal significa suave y dulce y ella es así. ¡Es tan bonita!
Y espero que sea un poco gamberra (ríe). Yo lo fui de pequeña y prefiero una
niña así a una que sea tranquila. Le diré que tiene unos padres y una hermana en
la India. Cuando sea mayor podrá decidir si quiere quedarse aquí como yo o si
prefiere volver para reencontrarse con sus raíces.