Artículo: Mamá, te estoy buscando (Guatemala)
Fuente:http://www.elperiodico.com.gt/es/20070506/actualidad/39322/
De los más de 30 mil niños que han sido adoptados en Guatemala desde finales de los setenta, cientos de ellos comienzan a interesarse por conocer sus orígenes. Muchas cosas pueden surgir de esos intentos. Desde uniones emotivas hasta interrogantes que durarán toda la vida.
El muchacho de la foto se llama Diego Van Huffel. Tiene 24 años, trabaja en la construcción y vive en un suburbio de París llamado Ris Orangis. No habla español y nunca ha visitado América, pero desde niño ha sabido que fue adoptado en Guatemala, cuando tenía un año y medio.
Se lo contaron sus propios padres, una pareja de franceses que en 1984 lo adoptó a él y a Agnes, una niña recién nacida. La mamá biológica, le contaron, trabajaba como prostituta y no podía mantenerlos. Y esa versión le bastó hasta hace un par de años, cuando el joven quiso indagar más sobre sus orígenes. Se propuso conocer a su mamá guatemalteca, ver si se parecía a ella y preguntarle por qué lo había dado en adopción. Pero la verdad es que no le ha ido bien en la búsqueda.
Con el acta de su adopción en mano, en donde aparecen los datos generales de su mamá, Diego trató de localizarla en internet sin éxito. Luego, buscó a guatemaltecos por medio del Skype (red de telefonía por internet) que hablaran francés. Y sí, encontró a varios, pero en cuanto les pidió ayuda, dejaron de responder la llamada. Fue hasta hace dos meses que contactó a Lucía, una guatemalteca que lo ha ayudado a descubrir algunas cosas, aunque no muy agradables.
Lucía fue a buscar a la madre natural de Diego a una dirección en la zona 1 que resultó ser falsa. La mujer, que ahora tendría 47 años, tampoco vive en la casa que reportó en la municipalidad. Y la abogada que hizo el trámite está muerta.
Los padres de Diego nunca vinieron a Guatemala. Ellos realizaron la adopción a través de una asociación belga que ya no existe y nombraron a una apoderada aquí, tal y como lo sugirió la notaria. Los niños les llegaron en un avión, luego de que pagaron US$3 mil por cada uno. La pareja de franceses confió en la legalidad del proceso porque sus hijos provenían de un orfanato público, a cargo de Ofelia de Gamas, la cuñada del entonces jefe de estado, Óscar Mejía Víctores.
“Es posible que seas un niño de la guerra, arrebatado de tu madre, que quizás esté muerta o desaparecida, “¿estás dispuesto a lidiar con esto?”, le hizo ver Lucía por el Skype. Y Diego le aseguró estar listo para saber la verdad, sea cual sea. Aunque su hermana le insiste en que son franceses y punto, el muchacho se hizo miembro de la asociación parisina “Voces de los Adoptados”, en donde hay diez guatemaltecos que también buscan sus orígenes, y aceptó que su caso ingrese a la lista de la Liga de Higiene Mental de niños desaparecidos durante el conflicto armado interno.
Puede ser una búsqueda larga y poco fructífera, le advirtieron. Pero él está dispuesto.
Busco buscador
Guatemala, Kazajastán, Vietnam y Etiopía son los que encabezan el pelotón de países en donde las adopciones van en aumento y que más niños entregan a hogares extranjeros.
Pero las adopciones aquí son relativamente recientes. Se realizan desde 1965, cuando entró en vigencia el Código Civil. Y fue a partir de 1978 cuando se emitió la Ley de Tramitación Notarial Voluntaria, que los abogados pudieron llevar a cabo estas gestiones, entre otros procedimientos que antes solo podía realizar un juez. La normativa incentivó las adopciones internacionales.
Los registros de la Procuraduría General de la Nación (PGN) dan cuenta que desde 1997 a febrero de 2007, se han dado en adopción 26 mil 954 niños. De ellos, solo 657 se quedaron en Guatemala y el resto está disperso en 39 países; el 84 por ciento, en Estados Unidos.
El porcentaje de personas adoptadas que comienzan una búsqueda de sus parientes biológicos pareciera ir en aumento. La organización estadounidense Child Welfare Information Gateway señala que, en Estados Unidos, el 50 por ciento de los adoptados indagan sobre sus orígenes en algún momento de su vida.
Tanto los hijos adoptados como sus padres adoptivos se están interesando más por saber en dónde vive la familia biológica (principalmente la madre, que en la mayoría de casos hace el trámite sola), cómo es, si tiene otros hijos y si están bien. Quieren saber si hay parecidos físicos y si padecen enfermedades importantes. Sienten una intensa necesidad de saber por qué los entregaron y bajo qué condiciones.
Pero, una vez tomada esta decisión y sabiendo que sus raíces están en Guatemala, ¿cómo hacen para averiguar sus orígenes? El punto de partida es el acta de su adopción en donde figura el nombre de la mujer que los dio a luz y su estudio socioeconómico. Estos documentos siempre quedan en manos de las familias adoptivas y, en la mayoría de casos, los abogados guardan una copia.
Algunos adoptados y/o sus padres optan por contactar al notario para que los ayude. Fernando Linares Beltranena, abogado penalista que realizó adopciones desde principios de los ochenta, cuenta que en este tiempo le han hecho unas 25 solicitudes de este tipo.
Los resultados fueron diversos. Así como se puede localizar a la madre natural en la misma dirección que reportó cuando entregó al niño, puede suceder que no haya dejado rastros, explica. Se trata de mujeres casi siempre de escasos recursos, que no manejan tarjeta de crédito, no tienen propiedades, no aparecen en la guía telefónica. No se pueden poner avisos en internet ni en los periódicos porque no tienen acceso a esos medios. “Encontrar a una persona pobre en Guatemala es más difícil que la aguja en un pajar”, compara.
Hay, incluso, casos en los que se descubre que la mujer era originaria de otro país centroamericano y que su cédula guatemalteca y su nombre, eran falsos.
Jorge Carrillo, abogado de familia que también ha hecho alrededor de 25 búsquedas, considera que si no se encuentra a la mujer, casi siempre se puede localizar a sus familiares a través de la cédula, aun cuando vivan en aldeas recónditas. Lo cierto es que hay que tener mucho tacto en estas búsquedas, subraya, sobre todo porque se desconoce en qué circunstancias la mujer dio a su hijo.
Podría ser que su familia nunca lo supo o que esté casada con el que no es el padre del niño.
A menudo es complicado encontrar a las madres biológicas, coincide una persona que desde hace ocho años realiza este trabajo de forma independiente (y que pide que no se mencione su nombre en este artículo) para familias adoptivas que la contactan desde el extranjero. En total, ha hecho 300 búsquedas y aunque solo en 50 casos no ha tenido éxito, en el resto, dice, ha recorrido el país en carro, canoa, caballo, a pie.
Las búsquedas que realiza corresponden a adopciones que sucedieron hace menos de diez años. Una vez establecido el contacto, este buscador motiva el intercambio de cartas y fotografías entre la familia adoptiva de su hijo y la madre guatemalteca. Del extranjero vienen emotivas líneas que él traduce y se encarga de leerle a las destinatarias, en su mayoría analfabetas. “Recuerdo el caso de una mujer que aceptó que la fotografiara para que su hijo la conociera”, relata. “Corrió a buscar un peine, pero no lo encontró en su pequeña covacha. Entonces, se lavó los pies. Era su forma de arreglarse para que su hijo la viera bien”.
Cuando ven las fotografías de sus hijos y escuchan sus mensajes, las mujeres, además de llorar, conmocionarse, sentir vergüenza y alegría mezcladas, les cuesta creer que un hijo suyo, que vive en Estados Unidos, Inglaterra o un país lejano en donde hay gente rubia y que habla inglés, y que va a un colegio y tiene una casa bonita, esté interesado en ellas, cuenta.
Los reencuentros son escenas de película: un muchacho alto y fornido con un corte de pelo moderno, abrazando a una mujer bajita de trenza a la cintura que tiene la misma forma de sus ojos, los dos llorando, pero sin poder comunicarse porque no hablan el mismo idioma.
La mayoría de encuentros producen relaciones duraderas, cuenta este buscador. La comunicación sigue fluyendo a través de cartas y eventuales visitas del hijo separado. Generalmente, la unión le aporta cosas positivas a las familias. Después de conocer a su madre, una joven que reside en Europa descubrió por qué tiene esa extraña fascinación por cantar mientras se ducha. “Tu madre hace exactamente lo mismo”, le admitió su abuela biológica.
Otra madre guatemalteca, al ver a su guapa hija convertida en una universitaria, le confesó a su buscador: “desde que la di no había tenido una noche tranquila, pensando qué había sido de ella. Desde hoy voy a dormir con paz”.
De las 300 búsquedas que ha realizado esta persona, solo en 9 las madres biológicas rechazaron establecer un contacto con el hijo lejano. Del lado de los extranjeros, en la tercera parte de las ocasiones no desean conocer a los familiares guatemaltecos, sino solo saber quiénes son y su contexto.
“Elsa, este es Dakota”
La adopción no es solo el proceso de que un niño cambie de padres, sino que dura toda la vida”, hace ver Daniel Lauer, director de programas para América Latina de Holt International, una agencia que realiza adopciones de niños abandonados en Guatemala, que han sido referidos a su orfanatorio por un juzgado de menores.
Holt International tiene como política proveerle al adoptado mayor de 18 años toda la información que disponga sobre su caso y su familia biológica. Aunque todos los niños han sido abandonados, en la mayoría de casos se puede determinar la procedencia de su madre, para que el chico la busque por su cuenta.
Pero en los 22 años que tiene Holt de operar en Guatemala y las 130 adopciones realizadas, ningún adoptado ha querido buscar a su progenitora. “Esperaríamos que sí suceda porque es algo muy importante para sus vidas y su sentido de identidad, siempre y cuando también se respete la privacidad de la familia biológica, que podría no querer establecer el encuentro”, agrega.
Cuando son los padres biológicos los que se interesan por buscar a sus hijos dados en adopción (la madre, generalmente), el proceso está más condicionado, explican los abogados guatemaltecos entrevistados. Dado que la madre renuncia a la patria potestad del niño, depende de que él y sus padres adoptivos quieran verla.
Los padres de Dakota Dean Cox siempre le han hecho saber que él es un niño con raíces guatemaltecas. Su casa en Missuri, Estados Unidos, está repleta de artesanías, y al niño de 6 años le leen todas las noches un libro con imágenes de Guatemala.
Carey Dean, su madre, ha intentado contactar al abogado que hizo el trámite de adopción en 2001, pero no consigue que le responda los correos electrónicos. A través del sitio electrónico de subastas por internet ebay, conoció a una guatemalteca que la ayudó a contactar a la mujer que cuidó a su hijo mientras concluía el proceso, quien a su vez podría apoyarla para encontrar a Elsa, la madre biológica de Dakota.
Su propósito, dice Carey, es que Elsa sepa cuánto quieren y cuidan a Dakota (o Jorge Luis Pérez López, según el acta de nacimiento), que es abanderado en su colegio y un niño encantador. Y por el lado de Dakota, que pueda conocer sobre sus orígenes y a sus dos hermanos guatemaltecos. “Ojalá Elsa pueda ver esta foto para que esté tranquila y sepa el gran regalo que nos ha hecho”, dice Carey.
JUAN PEREZ dijo
.-EN GUATEMALA Y EL RESTO DEL MUNDO EXISTEN PERSONAS QUE VIVEN DEL DOLOR DE LOS DEMAS Y CUANDO ESTE NO EXISTE O YA FUE SUPERADO VIVEN DE REVIVIRLO EN AQUELLA PERSONA.
.-LOS QUE REALIZAN ESTO SON LLAMADOS VAMPIROS EMOCIONALES EN VIRTUD DE QUE NO TIENEN UNA VIDA PROPIA SE LA EXTRAEN A LOS DEMAS CUANDO ESTOS YA HAN LUCHADO CON VALOR PARA SUPERAR AQUELLO QUE TRAUMATIZO O MARCO SUS VIDAS, NO LOS DEJAN VIVIR.
.-CADA PERSONA TIENE EL DERECHO A NO SER MOLESTADA CON UN PASADO VERDADERO O INVENTADO QUE NO QUIERA AFRONTAR SOBRE TODO CUANDO SE TRATA DE UN MENOR DE EDAD, DE NINGUNA MANERA NUESTRO TIPO DE VIDA SERA IGUAL O MEJOR POR MUCHO AL QUE LOS ADOPTADOS LLEVAN HOY EN ALGUN PAIS EUROPEO.
.- CASI TODOS LOS QUE REALIZAN ESTA ACTIVIDAD LO HACEN DENTRO O PARA ONG REFUGIO DE SODOMITAS, HOMOSEXUALES, DROGADICTOS, VAGABUNDOS Y PELELES QUE EN SUS PROPIOS PAISES SON NADA Y VALEN NADA POR LO QUE TIENEN QUE ALIMENTARSE DE LA VIDAD DE SUS VICTIMAS LOS ADOPTADOS.
YA NO FASTIDIEN
3 Septiembre 2007 | 04:13 PM