China, paraíso de la adopción
El caso de la pequeña Vero: tan sólo año y medio en viajar de Pekín a Madrid
La rapidez y la transparencia del proceso han hecho que el país asiático sea el más solicitado por los españoles
Celia Maza
Madrid- Un refrán chino dice que un hilo rojo une a las personas que van a ser importantes en la vida de cada uno. En febrero, Verónica Dan empezó a tirar de un extremo casi al otro lado del mundo. En ese mes nació y en ese mes Isabel y José asistieron a la primera reunión informativa. No tenían pensado el país para la adopción, pero «algo pasó». «Comencé a sentir a mi chinita. La llamo así porque no quiero que nadie utilice este término para hacerle daño».
Isabel es su madre desde hace, precisamente hoy, un año. Es madre y nada más. Ni generosa, ni caritativa, ni miembro de una ONG, ni víctima de una «moda». «Desde la primera reunión te lo dicen claro: Si queréis hacer una buena acción, buscad otro sitio. Aquí sólo están las personas que quieren ser padres». Esas palabras le quedaron grabadas. José, su marido, también las recuerda. «La mujer que nos habló parecía una vendedora de radiadores a esquimales. Escuchas términos como rechazo, adaptación y te hace pensar, pero cada paso te hace más fuerte».
En esta reunión es cuando se informa de los países a los que se puede acudir si se decide la adopción internacional. China ha sido durante los últimos dos años el más solicitado. Desde 2003, las adopciones se han duplicado. Según la Asociación de Familias Adoptantes en China (AFAC), la explicación es sencilla: el proceso es rápido, transparente y serio. No hay problemas. Ni mafias. Ni niños que se eligen «por catálogo». «Lo que más confianza da es que sólo haces un viaje y vuelves con tu hijo. En los países del Este, se suelen hacer dos visitas y yo sería incapaz de ver al pequeño y luego volver a dejarlo en el orfanato para ir a recogerlo más tarde. Cuando les ves la cara cambia todo», dice Isabel. En China, es la administración quien hace las asignaciones, es decir, decide qué niño o niña se le concede a cada familia. El informe les llega acompañado de una foto. Isabel aún la lleva en su monedero.
Es entonces cuando aparecen las primeras sorpresas, tanto buenas como malas. Las probabilidades de que sea asignado un niño son apenas de un cuatro por ciento. Pero niños hay, y por lo tanto, fotografías de niños llegan. Eso también queda muy claro en la reunión. Sin embargo, hay familias que no aceptan un varón y deciden parar el proceso. Isabel y José, Gonzalo y María Jesús, Pilar y Jaime, lo tenían muy claro: querían ser padres, no padres de un niño o de una niña, sino padres.
Desde que envían el informe de idoneidad hasta que llega la primera foto pasan 11 meses. Desde ese momento hasta que reciben la invitación para ir a recoger al niño, tan sólo seis semanas. «Pero se vuelven eternas». Después todo va muy rápido. Isabel y José llegaron a China a las 8:30 de la mañana. A las 12 del mediodía ya tenían a Vero en su brazos. Permanecen allí dos semanas. Una en la provincia donde han adoptado el niño y otra más en Pekín. Fue allí cuando notaron que Vero les adoptó a ellos y fue allí cuando decidieron que volverían al año siguiente a por un hermanito o a por una hermanita.
Ya le hablan a Vero de él o de ella y cuando preguntan a la pequeña dónde está, responde «aquí» (señalándose su coranzoncito).
A Pilar y Jaime les pasó lo mismo. En su caso van a por el cuarto. Tienen dos niños biológicos, Christian, de 17 años y Jaime Carlos, de 14; hace un año llegó a sus vidas Luz Huachun, de dos, y ahora esperan a Ruxiang. Llegará a España con cuatro años. Jaime está aprendiendo chino para poder hablar con ella.
Aunque el proceso será distinto al de Luz porque en esta ocasión lo han solicitado por «pasaje verde», una vía especial para adoptar niños con problemas de salud recuperables. Ruxiang tiene problemas de corazón y necesita ser operado. Cuando decidieron adoptar, hablaron primero con sus hijos biológicos. Fueron ellos quienes les dijeron que el país de origen quería que fuese China.
Aunque las cosas no siempre salen tan bien. A Pepa le llegó la foto, pero cuando fue a recoger a su bebé no pudo llevárselo. En el tiempo que transcurrió desde que mandaron el informe médico hasta que llegó a China, al pequeño le detectaron autismo. Las reglas son muy firmes y si el niño presenta algún tipo de problema no sale del país. «El proceso de adopción es muy frío para las administraciones y visto desde el otro lado de la barrera duele. Hay muchos sentimientos de por medio y una foto ya no es sólo una foto, sino la primera imagen de tu hijo», dice.
A los que consiguen ser padres, prácticamente el cien por cien de las parejas que optan por China, les cambia la cara. ¿Hay necesidad de describir la expresión de un padre cuando habla de su hijo? Gonzalo y María Jesús esperaron a tenerlo delante mucho tiempo. Durante tres años estuvieron en el proceso de adopción de Chile. Cada día, les decían que podía ser esa misma semana cuando recibieran la llamada. “Es un desgaste terrible. Es muy duro y cuesta mucho poder «desengancharte” y decir hasta aquí, ya no podemos más», dice María Jesús.
Fue entonces cuando les hablaron de China y llegó Marina. Nunca olvidarán la sonrisa tras pasar con ellos su primera noche. Hoy tiene dos años. Les encanta hablar de ella. No les molestan las preguntas, pero cuando escuchan aquello de que «es una moda», se les pone un nudo en la garganta.
Explican que cuando se va a por ellos se ven muchas cosas y aunque dan ganas de ir a por el segundo «tienes que plantearte dónde pones el límite a las injusticias». ¿Miedos? Los de cualquier padre ¿Temor por si ella les reprocha no haberla criado con sus raíces? Ninguno. «Va a saber todo el proceso de su adopción y nosotros vamos a facilitarle siempre las cosas. Si en un momento ella tiene más preguntas, aquí estamos. Por eso somos sus padres, ¿no?».
Fuente: Diario "La razón" 8 de abril de 2006
Nota de la autora: Hoy en día los plazos están entre los 16 o 18 meses, para que os hagais una idea, en los próximos días llegarán las asignaciones de las familias cuyo expediente se registró en octubre del año 2005 (según foros que aparecen en los enlaces de este blog). Además, algunos de los requisitos para adoptar en China se han endurecido También podeis encontrar esta información en este blog.
Jazmin dijo
Soy jazmin, de Puerto Madryn, Argentina. Tengo 19 años y estoy haciendo una carrera terciaria. Vivo con mi Madre que es Ama de casa. yo trabajo. Mi madre tiene 61 años y una exelente salud. Su deseo de una familia numerosa quedo truncado. somos 5 hermanos, uno adoptado y la menor soy yo. qusiera saber si mi mama a su edad puede adoptar un niño de china. Yo tengo muchos deseo de adoptar y se que tengo la madurez suficiente, pero no se cual es la edad minimi en que puede hacerse. les agradeceria de corazon una respuesta a mi correo electronico. atentamente jazmin.
28 Marzo 2008 | 08:33 PM