“SITUACION ACTUAL Y PERSPECTIVAS DE LAS FAMILIAS CON HIJOS ADOPTADOS. PAUTAS EDUCATIVAS A TENER EN CUENTA”
Por Antonio Ferrandis Torres
Doctor en Ciencias de la Educación
Jefe del Área de Adopciones del I.M.M.F.
Por reciente que resulte la eclosión en España de la Adopción Internacional, la incorporación a nuestras familias y a nuestra sociedad de niños abandonados procedentes de países extranjeros se ha convertido en una realidad cotidiana que goza de simpatía e interés por parte de la opinión pública. Con sorprendente rapidez (impropia en instituciones tradicionalmente resistentes a los cambios) nuestros sistemas educativo y sanitario han incorporado con cierta curiosidad y dedicación a estos nuevos clientes.
Si se consideran los datos de la Comunidad de Madrid puede advertirse la magnitud de este fenómeno social de la adopción internacional. Las cifras de los últimos quince años resultan muy reveladoras:
La procedencia de estos niños, si bien con algunos cambios que afectan a algún país en concreto, conforman una pauta bastante estable. Para facilitar su comprensión, indicamos los porcentajes de cada una de las zonas de procedencia de los niños adoptados en Madrid:
- Europa del Este: 42% (la mitad de los cuales proceden de Rusia)
- Asia: 33 % (dos tercios proceden de China y un tercio de India)
- Latinoamérica: 24%
- África: 0,7%
Pese a la ingenuidad con que a veces es considerada por el público no iniciado, la adopción internacional no está exenta de problemas. Siendo como es un fenómeno tan reciente en España y en ausencia de estudios longitudinales de cierta entidad, aún estamos lejos de los porcentajes de fracaso en la adopción que refieren los investigadores en Holanda (5%), Suecia (6%), o Gran Bretaña (11%), con una media de 8 años de duración hasta la ruptura. Las dificultades de relación (con la madre, fundamentalmente) y los comportamientos disruptivos (agresividad o precocidad sexual) suelen mencionarse como detonantes de la ruptura.
Como acertadamente expresó una familia, en la adopción internacional, las cosas nunca salen como se pensaban . La adopción tiene algo de enigma, de aceptación de la extrañeza o la alteridad de un otro al que se hace propio. Es un proceso por el que se hace hijo al hijo abandonado de otro , y que en el caso de la adopción internacional añade un plus de incertidumbre.
La experiencia real no suele responder a la expectativa, más tarde o más temprano. Y debe tenerse en cuenta que la expectativas son muy fuertes. No tanto en la adopción nacional, donde el solicitante experimenta claramente que el locus de control es externo (se apunta a una lista incierta en la que tal vez en un plazo impredecible le propongan un niño de características imprevisibles ). El proceso en sí mismo ayuda al potencial adoptante a colocarse en la disposición de aceptar al niño que recibe . La adopción internacional, en cambio, genera un efecto perverso en el aspirante: debe tomar tantas decisiones que parece que el locus de control es interno: debe elegir a qué país dirigirse, y por tanto qué raza, y qué agencia de intermediación, y qué abanico de edades... El proceso coloca a los futuros padre y madre en una postura peligrosa: la sensación de que pueden elegir al niño que recibe según sus legítimas expectativas . Pero las cosas no suelen salir como se pensaban.
El primer gran estudio de ámbito nacional sobre una muestra representativa de todas las adopciones internacionales realizadas por familias españolas entre 1997 y 2000 (dirigido por Jesús Palacios, de la Universidad de Sevilla) ha puesto de manifiesto algunos datos muy interesantes:
- Entre el 60% y el 80% de las familias desconocen los antecedentes familiares, antecedentes maternos, datos de gestación y parto, experiencia previa de maltrato o abuso infantil.
- Un 40% de los niños convivió con madre biológica (media de dos años)
- 21 meses de estancia media en instituciones
- “Hay un porcentaje nada despreciable de niños y niñas cuyas circunstancias previas a la adopción fueron cualquier cosa menos fáciles: ruptura de la relación con la madre o con otras personas a cuyo cargo estuvieron, institucionalización en condiciones descritas como negativas o muy negativas, negligencia...”
- 60% de retraso de desarrollo estaturo-ponderal y 31% con enfermedad diagnosticada al llegar a España
- Importantes limitaciones evolutivas: entre 40 y 60 % de puntuaciones por debajo de dos desviaciones típicas (problemas graves) a la llegada del niño según la Escala de Desarrollo Batelle . Especialmente en los ámbitos de desarrollo personal-social y adaptativo. Un 56% de sujetos en los márgenes del retraso severo
- Muy favorable adaptación. Dos años después sólo un 6% presenta problemas moderados y un 16% problemas graves (con significativa correlación con la edad)
- Diferencias entre países (China, Guatemala e India menores problemas de desarrollo que Colombia y Federación Rusa y, sobre todo Rumanía)
• Relaciones positivas o muy positivas entre hermanos: 71% .
• Entre 63 y 75% de los niños (chinas e indias) refieren reacciones inadecuadas de otras personas respecto a sus rasgos étnicos; y el 24% por el hecho de ser adoptados.
- En la muestra, valoración unánimemente positiva de la experiencia adoptiva por parte de los padres y la repercusión en sus vidas
A partir del seguimiento formal e informal que se realiza en las adopciones internacionales, podemos distinguir tres grandes categorías de situaciones problemáticas:
- adopciones truncadas : un muy reducido número de casos en que se produce la interrupción de la convivencia y salida del menor del núcleo familiar (generalmente, la crisis se produce muy tempranamente)
- adopciones “no consumadas”: aunque legalmente esté establecida la paternidad adoptiva, los protagonistas no llegan a establecer entre ellos una relación de auténtica filiación. Se establece entre ellos una convivencia frágil que en cualquier momento puede hacer crisis.
- adopciones no satisfactorias: en las que por no aceptación de determinadas características, o dificultades relacionales, o expectativas inadecuadas... no se produce un ajuste familiar que los protagonistas consideren satisfactorio. Si los datos de investigaciones extranjeras son extrapolables a nuestras circunstancias, podrían ser un 20 o un 25% de las adopciones.
Tradicionalmente, la investigación ha señalado algunas variables asociadas a los casos de ruptura o adaptación problemática:
- para algunos padres adoptivos resulta difícil aceptar la realidad de un niño de cierta edad, con todo lo que ello supone de experiencias previas, abandonos, internamiento prolongado, etc.
- dificultad de aceptar problemas de comportamiento o conductas consideradas inadaptadas;
- dificultad de renunciar a expectativas inadecuadas sobre el hijo o sobre la relación paterno/materno-filial
- la dificultad de aceptar el conflicto entre el niño adoptado y los otros hijos, cuando los hay.
Gracias a Berástegui (2003) tenemos un análisis preliminar de los casos de adopción truncada en la Comunidad de Madrid. Revisada la situación de los 1150 niños adoptados entre 1997 y 1999 sólo encontramos un 1,7% de adopciones truncadas o en grave riesgo; pero si se considera sólo el grupo de las adopciones tardías (mayores de 6 años) se advierte un 7% de adopciones truncadas o en grave riesgo. En esta población encontramos
- sobrerrepresentación de familias con hijos biológicos previos y cuya motivación explícita para la adopción no es la esterilidad;
- leve sobrerrepresentación de las llamadas familias monoparentales;
- sobrerrepresentación de los adoptantes mayores de 50 años.
Aun reconociendo que por ahora se trata de consideraciones fruto de la observación empírica y no de un análisis sistemático de los datos, no deben ocultarse los riesgos que supone la adopción internacional.
- Por su propia definición (subsidiaria de la adopción nacional, y con un proceso técnicamente más complejo) es siempre una adopción tardía , que en la mayor parte de los casos no ocurre antes de los seis meses de vida (frecuentemente a partir de los dos años) y se produce hasta los diez o doce años de edad, o incluso más.
- La edad de los niños y la experiencia previa de abandono, maltrato o internamiento son también factores de riesgo para la integración familiar de los niños.
- La falta de una atención sanitaria adecuada, las deficiencias de las instituciones residenciales de los países menos desarrollados, los efectos de la malnutrición , la hipoestimulación o las prácticas de crianza indebidas hacen que en muchos casos, la adopción internacional constituya un supuesto de “especiales necesidades” añadidas a las que de por sí tiene todo proceso adoptivo .
- Las diferencias culturales y la rotundidad del cambio ecológico provocado por la adopción (“ de un orfanato del tercer mundo a una familia española de clase media ”) tampoco deben minusvalorarse.
- Y, aunque resulte delicado referirse a ello, debe advertirse también que los niños propuestos para una adopción internacional pueden resentar más dificultades que los que son adoptados o acogidos en su propio país.
- Y que la tan variopinta tipología de adoptantes internacionales , al no estar constreñida por las preferencias que establecen las leyes occidentales para la adopción nacional (en nuestro caso, no más de cuarenta años de diferencia con el adoptando y si se trata de un menor de tres años, con preferencia de las parejas sobre las personas solas), supone también una fuente de incertidumbre.
- Un último elemento de dificultad lo añade el que, forzosamente, el “estudio de idoneidad ” es realizado por el país de recepción, mientras que la “ asignación de una familia al niño” corre a cargo del país de origen, lo cual hace más difícil una coordinación que en el caso de la adopción nacional está garantizada, puesto que ambos procesos los realiza la misma entidad.
Tal como repetidas veces hemos explicado al referirnos a las dimensiones “ más cualitativas ” del concepto “idoneidad para la adopción”, un menor propuesto para adopción necesita unos padres que conozcan, comprendan y asuman las especiales necesidades que éste plantea en cuanto a su condición de hijo adoptivo (pérdida - encuentro - adaptación - revelación - desarrollo) y sean capaces de armonizarlas con sus propias necesidades, expectativas y deseos como padres. Por consiguiente:
1. Han superado una visión simplista de la adopción ( A rescate @ , A salvación @ , A ofrecer oportunidades @ ...) que impide tomar conciencia de la pérdida y el abandono inicial del adoptando y condiciona una relación paterno-filial de A donación-agradecimiento @ .
2. Aceptan profundamente la realidad inicial del adoptando y son capaces de transmitirle la información de su origen y acompañar su crecimiento integrando naturalmente esta realidad ( la revelación ). Y a la vez son respetuosos con su intimidad y la del niño, sin caer en un exhibicionismo frívolo.
3. Tienen capacidad (o disposición para desarrollarla) de aceptar las reacciones de un niño ante las pérdidas y su proceso de adaptación no exento de desajustes y conflictos. Son capaces de tolerar la frustración que ello implica, intentar comprenderlo y en caso necesario pedir ayuda.
4. Son capaces de transmitir al niño la aceptación positiva incondicional que merece por ser hijo. Y a la vez son capaces de fijar límites.
5. Son capaces de ayudar al niño a desarrollar una visión positiva de sí mismo, lo cual incluye su origen, sus antecedentes y sus peculiaridades.
6. Pueden identificar sus propias fantasías respecto al hijo que vendrá, especialmente sus deseos y expectativas; y cuestionarlas, y relativizarlas, y anticipar dificultades que ello pueda plantearles.
7. Son capaces de aceptar la diferencia . Pueden relativizar sus propias aspiraciones en cuanto a aspecto del hijo, éxito escolar, relaciones, logros sociales... No muestran expectativas rígidas en cuanto a lo que debe esperar de un niño
8. Son capaces de asumir con cierta naturalidad la búsqueda de los orígenes, la elaboración de una novela familiar , los futuros deseos de contacto (reales o ficticios) sin sentir amenazada su condición de padres o sentirse agredidos.
9. Tienen experiencia y recursos como para llevar a la práctica un estilo educativo respetuoso y razonado, en vez de rígido y punitivo.
10. Han superado tópicos respecto a antecedentes nacionales, culturales, raciales o genéticos que les haga interpretar al hijo desde parámetros deterministas.
En los servicios de apoyo a las familias adoptivas que las administraciones estan poniendo en marcha, junto a la consulta médica postadoptiva y, en su caso, los programas de estimulación, son necesarios dispositivos que:
- orienten a la familia en su fase de adaptación,
- ofrezcan un contraste objetivo de la evolución del niño,
- faciliten a las familias el manejo de la información respecto a la adopción, tanto al transmitirla al propio niño como al entorno.
- Según los hijos adoptivos crezcan, además, las familias pueden necesitar apoyo en las crisis adolescentes
• y, en su caso, en la pregunta o la búsqueda por los orígenes.
Fuente: http://www8.madrid.org/orientacion/cd/cap%20vallecas/conferencia2.html